Fecha: 31/01/2018
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Neymar estalla y le declara la guerra al Barçelona: le reclama 30 millones y el club le pide 75

La guerra de Neymar con el FC Barcelona parecía enterrada a mediados de agosto. Su tortuoso adiós del Camp Nou bien podría haber sido el punto y final de una historia que dejaría cicatrices en los sentimientos blaugrana, pero no mucho más. No ha sido así. La guerra, aunque escondida a ojos de la prensa, ha continuado. Y ahora se ha recrudecido.

El campo de batalla son los tribunales. Neymar se ha cansado y ha estallado, ha denunciado a su antiguo club reclamando lo que le falta por cobrar de la prima de renovación que firmó en 2016. En total, según El Mundo, 30 millones de euros resultantes de los 26 que le faltaban por cobrar y los intereses que se han generado.

Viendo que el club no abonaba esta cifra, el jugador y sus representantes legales han presentado una denuncia en el Juzgado de Primera Instancia de Barcelona. Lo curioso es que el Barça, en esta guerra sin cuartel, también ha sacado sus cañones legales a atacar a su exjugador.

En ese mismo juzgado la entidad ha presentado una denuncia en la que le exige un total de 75 millones de euros, esto es, los beneficios que se ha llevado el futbolista por esa renovación fugaz (no le duró ni nueve meses) y una multa de nueve millones de euros por daños y perjudicios. Por comparar, la cuantía total se eleva casi al coste de lo que pagó el Barça por Luis Suárez.
La polémica renovación

El asunto de esta prima de renovación no es nuevo, viene de lejos. Neymar amplió su contrato con el Barça en 2016. Lo hizo, creen en el Camp Nou, sabiendo que se iba a ir al PSG en verano. Pero aprovechó la coyuntura para cobrar más dinero, garantizarse una prima de renovación y de paso apenas aumentar su cláusula. De 200 millones a 222.

El acuerdo pactado establecía que Neymar cobraría una parte de esa prima de renovación apenas suscrito este primer acuerdo y la otra, en verano. El verano llegó y Neymar quiso cobrar lo que le restaba mientras se iba al PSG. En el Camp Nou entendieron este gesto como una tomadura de pelo. Depositaron lo que debían pagar en el juzgado para evitar denuncias por impago y alegaron que no lo abonarían porque Neymar estaba violando el pacto de 2016. Resultado: una guerra que ahora se recrudece con este nuevo giro.