Fecha: 15/01/2018
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A la espera del Papa, los chilenos se entretienen con una escultura tamaño real de Francisco que "habla"

Pero aquellas personas en Santiago que no lleguen a verlo o quieran redoblar la apuesta, tienen una alternativa en enero: pueden "escucharlo" desde la semana pasada en Las Condes, un barrio al noreste de esta ciudad, que se caracteriza por albergar los shoppings que atraen a millones de turistas durante el año.

La estatua tiene una tablet que permite interactuar con el Papa. Foto: LA NACION / Julieta Nassau / Enviada especial a Chile
 

Una escultura tamaño real del pontífice, de 1,75 metros, lo muestra con una gran sonrisa, con su mano izquierda sobre el pecho y con la derecha saludando frente al Centro Cívico de esta comuna de clase media alta, sobre la avenida Apoquindo. La imagen no está sola. Los transeúntes que se detengan frente a ella pueden elegir en una "playlist" papal un mensaje de Francisco para escucharlo por los parlantes instalados detrás de la escultura, en dos de las cuatro columnas de la estructura iluminada que protege la obra.

 La escultura del artista argentino Fernando Pugliese, quien conoce a Francisco desde hace décadas, estará instalada hasta el 29 de enero, para que quienes no puedan ver a pontífice en sus cuatro días en Chile o los curiosos que quieran su "selfie con el Papa".

Uno de los atriles que acompañan la obra ofrece una tablet para poder seleccionar grabaciones de voz del Papa, divididas por temas, como "Mujeres" o "Parroquias", y el otro, un libro que invita a dejar mensajes al pontífice. El alcalde de la comuna y ex ministro del funcionario de Sebastián Piñera, Joaquín Lavín, asegura que ese cuaderno llegará a Francisco.

"Mi saludo en especial para ti y te pido y deseo que ores por mi país, que hoy necesitamos el amor, la ayuda, la fe y la fuerza para salir adelante. ¡Venezuela!". Este fue el mensaje que dejó ayer por la tarde Diana Torres en ese libro, que resume el abanico de sentimientos que el pontífice despierta en este país, desde una fuerte emoción hasta el escepticismo de aquellos que cuestionan los costos de la visita o protestan frente a los casos de abuso en la Iglesia local.

La estatua del Papa tama?o natural entretiene a los chilenos. Foto: LA NACION / Julieta Nassau / Enviada especial a Chile

Diana Torres es de Venezuela, pero tuvo que dejar su país por la fuerte crisis que golpeaba su bolsillo y dinamitaba sus perspectivas académicas y laborales. Probó suerte en Buenos Aires, y hace un mes decidió mudarse por cuestiones económicas a Santiago, donde su hermana, Mary, está instalada hace dos años.

"Soy católica, voy a ir a la misa de Francisco, pero solo porque le quiero inculcar la religión a mi hija", contó a LA NACION Mary, acompañada por su hija, Elen, de tres años. Ya tiene su entrada para la "Misa por la Paz y la Justicia" que el Papa oficiará mañana en el Parque O'Higgins de esta ciudad y donde se espera la asistencia de 400.000 personas, pero no oculta cierta desilusión con el pontífice argentino. "No nos ha dado el apoyo que necesitamos en Venezuela", reprochó.


A lado de la estatua hay un libro donde se pueden dejar mensajes. Foto: LA NACION / Julieta Nassau / Enviada especial a Chile

Las hermanas Torres y la pequeña Elen no tuvieron suerte ayer por la tarde con la escultura del Papa. Pudieron verla, pero no escuchar la voz de Francisco. "Algo le pasó a la tablet, una señora tocó muy fuerte y bajó el audio y quedó así. Mañana vendrán a arreglarlo", dijo, sobre el silencio de los parlantes, el encargado de custodiar la obra.

Poco después se detuvo frente a la escultura Andrea Escobar, bailarina, chilena y de 26 años, que no firmó el libro de mensajes, ni intentó elegir una grabación de la tableta. Simplemente tomó su celular y posó con una gran sonrisa frente al Papa para llevarse como recuerdo una selfie. "Me llamó la atención la escultura, no soy católica, ni pienso ir a la misa", dijo, y continuó su paseo dominical.

Fernando Pugliese, quien trabaja con fibra de vidrio y resina, es también el autor de la escultura del Papa que se instaló en 2013 frente a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. "A Jorge Bergoglio lo conozco desde hace catorce años. Siempre lo admiré y me fascinó su personalidad humilde. Ahora quiero llevar la filosofía papal de hermandad y amor a todas las personas que recorran la ciudad", dijo en ese momento. Trabajador del hiperrealismo, es el creador de Tierra Santa y de las esculturas de personajes emblemáticos distribuidos por la Ciudad de Buenos Aires, como la dupla de Olmedo y Portales en la avenida Corrientes o la de Bioy Casares y Borges en el bar La Biela de Recoleta.