Fecha: 08/01/2018
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El caso Nahir Galarza y las sospechas sobre el arma: ahora investigan a su padre policía

Entre Ríos sigue convulsionada por el asesinato de Fernando Pastorizzo. Por eso ahora la División de Asuntos Internos de la policía de esa provincia se hace una pregunta que intentará resolver lo más pronto posible ¿bajo qué circunstancia llegó a las manos de Nahir Galarza, la principal acusada, el arma de su padre, oficial principal de esa fuerza?

La versión de la familia es que la Browning 9 milímetros, que pertenece a la Fuerza, estaba arriba de la heladera, en la casa de la chica. Pero las autoridades policiales buscan obtener mayores precisiones.

La chica de 19 está detenida y por estas horas su padre está bajo la mira, pero sólo de la Policía. Fuentes de la investigación aseguraron a Clarín que no hay ningún elemento en la causa para sospechar que Marcelo Galarza haya tenido una participación en el hecho que se le imputa a su hija.

Sin embargo, sus antecedentes como policía abrieron algunos interrogantes. Es que el oficial Galarza había sido llevado a juicio por homicidio en 2004 y el otro caso por el que se lo está investigando es por el robo de armas secuestradas a cazadores cuando prestaba servicios en la Dirección de Prevención de Delitos Rurales. Esta última causa sigue abierta en Gualeguaychú.

Hace 14 años Galarza fue llevado a juicio por haberle disparado -y matado-, en 1996 a Claudio Marcelo Cañete, un hombre de 32 años al que se lo acusaba de vender drogas en Concordia. El fiscal consideró que esa acción "conformó una reacción desmedida", y pidió una condena de diez años de prisión por homicidio simple. Pero el tribunal integrado por conjueces decidió absolverlo. de todos modos el trámite abrió un prolongado paréntesis en su carrera policial.

Antes, el papá de Nahir había ido a probar suerte a Nueva York, entre 1990 y 1992. Pero por esa ausencia lo pasaron a retiro obligatorio sin goce de sueldo a partir de marzo de 2000. Sin embargo en 2006 la Jefatura de Policía gestionó su reincorporación.

Hoy Galarza es oficial con escasa trayectoria y presta servicios especiales en la Jefatura Departamental de Gualeguaychú. Y por su cabeza y la de su familia hay una certeza: su hija está en la cárcel por presunta asesina de su novio.