Fecha: 24/11/2017
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Conmoción de sindicalistas argentinos: fueron al Vaticano y el Papa faltó al encuentro

Una fuerte conmoción, que el argentino Pablo Micheli, de la CTA Autónoma, sintetizó como “gran desilusión y bronca”, causó el anuncio extraoficial que el Papa Francisco no se haría presente para cerrar con un discurso la asamblea de 300 sindicalistas de 40 países –entre ellos 25 argentinos--, dedicada al mundo del trabajo.

El shock fue aún mayor porque Jorge Bergoglio fue gran promotor de la asamblea que terminó en un ambiente desconcertado en el aula del Sínodo en el Vaticano a las seis de la tarde, la hora prevista para la intervención del pontífice.

No hubo explicaciones formales porque la presencia del Papa no figuraba en el programa, por lo que se multiplicaron las hipótesis sobre su inesperada ausencia. Incluso se habló de problemas de salud, pero que se sepa Francisco tuvo una jornada normal.

El cardenal africano Peter Turkson, prefecto del dicasterio para el Desarrollo Humano Integral y organizador del encuentro, leyó un mensaje del pontífice argentino en el que Francisco pidió a los líderes sindicales de todo el mundo que “no se dejen corromper”. También criticó “la lacra” de “los que se dicen sindicalistas y se ponen de acuerdo con los empresarios para dejar a miles de compañeros sin trabajo”.

Jorge Bergoglio les pidió a los dirigentes en la carta que “hagan justicia juntos pero en solidaridad con todos los marginados”. También que se cuiden “del cáncer social de la corrupción”. “Así como la política es responsable de su propio descrédito por la corrupción, lo mismo ocurre con los sindicatos”.

El Pontífice pidió a los participantes que “no dejen que los intereses espurios arruinen su misión, tan necesaria en los tiempos que vivimos”. Afirmó que “el mundo y la creación entera aguardan con esperanza ser librados de la corrupción: sean factores de solidaridad y esperanza”.

El cardenal Turkson leyó el texto papal a la asamblea en italiano. Bergoglio pidió también a los sindicalistas que “no se olviden de su rol de educar conciencias en solidaridad, respeto y cuidado”. “El trabajo no puede considerarse como una mercancía ni un mero instrumento en la cadena productiva de bienes y servicios, sino que, al ser primordial para el desarrollo, tiene preferencia sobre cualquier otro factor de producción, incluyendo al capital”.

Además de volver a apelar a su pedido de “tierra, techo y trabajo”, Bergoglio reiteró sus criticas al actual modelo mundial “que pone al Dios dinero en el centro”.

Por la mañana, al comenzar la última de las dos jornadas de la asamblea, “Clarín” fue informado en el Vaticano de las dudas acerca de la presencia de Francisco, pero las versiones parecían exageradas por el interés que había demostrado el Papa por esta asamblea.

 

Su ausencia hizo trizas las expectativas de los participantes que esperaban escuchar su discurso y saludarlo. El sindicalista Pablo Micheli era uno de los más estupefactos y enojados. Mientras se retiraba al concluir las deliberaciones, tras el anuncio de una declaración final menguada por el “mutis” de Jorge Bergoglio, Micheli resumió sus emociones ante “Clarín”. “Estoy con una gran desilusión y una bronca que vuelo”, dijo.

Micheli contó que “hicimos un gran esfuerzo con los compañeros que vinieron: pagamos los pasajes y el hotel”.Añadió que “yo no pensaba venir porque tenemos en la Argentina un momento difícil con el proyecto de reforma laboral”. Añadió que “yo hice declaraciones de que había decidido viajar a Roma pese a todo para no ofender al Papa que nos había invitado”.

El dirigente de la CTA concluyó que la ausencia del Papa “no nos ayuda en la situación que vivimos en la Argentina”.

La asamblea del trabajo que quiso Bergoglio y no vino terminó melancólicamente, con el Papa sustituido con una cantante negra que entonó un rítmico gospel evangélico ante los delegados.

Se anunció una declaración final, acogida un poco distraídamente por los presentes, golpeados por la ausencia del Pontífice.