Fecha: 21/11/2017
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Desde la cárcel, De Vido le baja línea al peronismo para vencer al “neoliberalismo”

En una nueva carta pública, el diputado Julio De Vido se refiere esta vez al peronismo en su conjunto y su reconstrucción. De hecho, el título es “De la reconstrucción de un frente nacional y popular conducido por el peronismo”.

El artículo del exministro expresa que “la situación del país amerita la movilización total del peronismo, como abanderado histórico de los derechos del pueblo argentino y, fundamentalmente, de los trabajadores. Nadie puede ser dejado de lado y mucho menos hacerse el distraído”.

De ahí que considere necesario “impulsar orgánicamente al peronismo a liderar la encomiable tarea de reconstruir un Frente Nacional y Popular, como el que nos llevara al contundente triunfo de Cristina Fernández de Kirchner en el 2011”. Resultado que atribuye al sacrificio supremo que el 27 de octubre de 2010 hiciera Néstor Kirchner, luego de librar una fenomenal pelea contra quienes por fuera de la política pretendían transformarse en el poder real de la Argentina, que hoy, sin duda, detentan plenamente, producto de las sucesivas derrotas electorales de 2013, 2015 y, parcialmente, como luego veremos, en 2017”.

Según De Vido, esas sucesivas derrotas fueron posibles porque “a partir de 2008, luego de que Néstor Kirchner dejó el gobierno el 10 de diciembre de 2007 -con el 75 por ciento de imagen positiva- los monjes negros de los que hablé en mi carta anterior hicieron su aparición en escena. También los advenedizos a los que también me referí. Ellos introdujeron en el gobierno popular políticas erradas y ajenas a nuestro modo de gestionar que nos llevaron a fuertes enfrentamientos con los sectores medios de la sociedad, que se fueron profundizando, salvo en el interregno de 2009 y 2010, teniendo como fecha liminar el 11 de marzo de 2008 (firma de la 125)”.

Recuerda que en ese momento Néstor Kirchner “decide encarar con toda su energía la recuperación de la autoridad del gobierno fuertemente socavada al enfrentarse públicamente contra la voluntad del multimedio de concentrarse cada vez más (compra de Telecomo Argentina, habilitada por Macri a poco de asumir)”.

Habla de una antinomia entre kirchnerismo y peronismo que atribuye a “ese coro agorero de tránsfugas, en el más literal sentido del término, que buscaban alejarnos cada vez más de los compañeros, fundamentalmente intendentes del conurbano bonaerense”.

“Ello nos transformaba en cómplices de la diatriba cotidiana que nuestros enemigos mediáticos lanzaban contra lo que ellos llamaban ‘Barones del Conurbano’, símbolo claro de la resistencia al neoliberalismo, baluarte y dique que evitara una hecatombe electoral en la provincia de Buenos Aires, y hacia la mayoría de nuestros gobernadores que también hicieron el aguante al peronismo en esta última elección de 2017”.

En ese marco, De Vido sostiene que “el peronismo tiene la oportunidad de encabezar una firme oposición al gobierno y a sus políticas de ajuste, entrega y achicamiento del Estado, con nuestros aliados históricos del frente de 2011 pero no sólo para construir una alternativa antiliberal a la neoliberal que fue votada por la gente no masivamente, porque no fue como lo quiere mostrar la corporación mediática en el poder. Además, eso sería insultar a los que lo votaron porque está claro que ahora no los engañaron como en 2015”.

Según De Vido, “lo que mandan los tiempos y las circunstancias es la formación de un plan de gobierno que no solamente nos ayude en el presente a llevar una oposición firme, digna y orgánica políticamente, y que le vaya mostrando al pueblo argentino en qué sentido queremos avanzar y de qué modo, para volver a implementar una política de real redistribución del ingreso, de financiamiento opuesta a la actual, que nos permita recuperar la soberanía económica, que lamentablemente hemos perdido en estos años”.

Eso servirá, dice De Vido, para “devolver el rol planificador al Estado y recuperar nuestra política soberana en ciencia y tecnología, entre otras. Y que además quedará formulado en su momento como un plan de gobierno para nuestros candidatos en 2019”.

Por eso pide “contar con las opiniones y el trabajo en equipo de los cuadros más destacados del peronismo, no de algunos dogmáticos o iluminados, sino de la de aquellos que muestren una firme actitud de defender lo hecho y, fundamentalmente, sin miedo a oponerse a las políticas de este gobierno, con los riesgos que esto implica hoy”.

Para encabezar esa tarea sostiene que existe “una gran proporción del territorio nacional gobernado por el peronismo y miembros del Frente Político que nos acompañaron en nuestras grandes victorias electorales”. A saber, “gran parte del conurbano bonaerense y gran número de provincias y ciudades gobernadas por el peronismo o sus aliados, que en términos demográficos significan en casi el 50 por ciento del territorio nacional”.

Espera del peronismo “un rol protagónico”, pero aclara que no debe ser “el PJ en soledad, hoy aislado y asustado por los carpetazos”.

“Y acordémonos siempre que nuestra carta de victoria es el territorio (el mapa con la gente adentro) y quien sea el compañero o compañera más representativo, allí no importará si es gobernador, intendente o legislador o lo que sea. Lo único que lo legitimará será su representatividad”, sostiene.

Advierte De Vido que “de nada sirve que los legisladores se arrepientan de las leyes que votan. De nada sirve tapar los desaciertos constantes de este gobierno echando a los que oponen o volviendo todo a ‘foja cero’. Nuestro único enemigo de hoy es el miedo, que se ve reflejado en la conducta de algunos compañeros”.

Y advierte que “si no somos capaces de sentarnos todos, sin excepción, sin exclusiones de ningún tipo, los que tengan representatividad territorial o política, presidentes de bloques legislativos y sobre todo hablando con los compañeros para persuadirlos de la necesidad de su participación, que nadie tema ser perseguido y que si lo es, todos lo defenderemos, tendremos neoliberalismo para rato”.