Fecha: 05/10/2017
Compartir.:
Estados Unidos quiere enviar astronautas a la Luna y sentar bases en Marte

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, afirmó hoy que su país quiere enviar de nuevo astronautas a la Luna y poder sentar las bases para poder explorar Marte, aunque no dio ni detalles ni fechas para poner en práctica ese deseo.

"Volveremos a enviar astronautas estadounidenses a la Luna, no solo para dejar detrás huellas y banderas, sino para construir las bases que necesitamos para mandar estadounidenses a Marte y más allá", afirmó Pence ante el Consejo Nacional Espacial en Chantilly (Virginia).

El vicepresidente hizo ese comentario después de publicar hoy en el diario The Wall Street Journal un artículo de opinión que aborda la misma idea.

"Volveremos a enfocar el programa espacial de Estados Unidos hacia la exploración humana y el descubrimiento. Eso significa lanzar astronautas más allá de las órbita de la Tierra por primera vez desde 1972", afirma Pence en el texto.

"Eso significa establecer una renovada presencia estadounidense en la Luna, un objetivo estratégico crucial. Y desde la base de la Luna, Estados Unidos será la primera nación en llevar a la raza humana a Marte", concluye el vicepresidente en el artículo.

Pence preside el Consejo Nacional Espacial, un órgano de la Oficina Ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien pretende potenciar las ambiciones espaciales de su país.

El pasado mes, Trump nominó al congresista republicano Jim Bridenstine, un escéptico del cambio climático, como nuevo administrador de la Agencia Espacial estadounidense (NASA).

Bridenstine, de 42 años, es representante en la Cámara Baja por el Primer Distrito del estado de Oklahoma y su designación depende aún de la aprobación del Senado.

Como miembro del Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara Baja, el congresista se ha centrado en revitalizar la NASA, con la presentación de un proyecto legislativo dirigido a ese fin que lleva por nombre "Ley del Renacimiento Espacial Estadounidense".

El legislador también es un gran partidario de la exploración de la Luna y ha advertido del "enorme" problema que supone la basura espacial orbital.

Asimismo, Bridenstine ha destacado por su defensa de las compañías comerciales para el espacio y ha declarado que el Gobierno de Estados Unidos "entiende que en el futuro, e incluso hoy, será un cliente de servicios espaciales rutinarios, no un proveedor".

Aunque el mandatario estadounidense abordó poco este tema en público, su entorno y ex trabajadores de la NASA que ahora le asesoran han confirmado su interés por volver a la Luna a través de acuerdos con compañías privadas.

El multimillonario Elon Musk, propietario de SpaceX, y Jeff Bezos, dueño de Amazon y fundador de la empresa espacial Blue Origin,ya se han entrevistado varias veces con consejeros de Trumpdesde su victoria electoral.

SpaceX anunció en febrero haber alcanzado un primer acuerdo para enviar a dos turistas a la Luna a finales del año que viene, aunque no dio a conocer por cuánto dinero.

​Jeff Bezos trasladó en enero a la NASA y al equipo de Trump su interés por que Blue Origin construya (en cooperación con la NASA) una nave y un aterrizador lunar capaces de transportar carga y módulos habitables a la Luna.

Este proyecto, dado a conocer en marzo por el diario The Washington Post (propiedad de Bezos) tiene el objetivo de contribuir a "establecer colonias lunares", al considerar que "ha llegado el momento de que Estados Unidos vuelva a la Luna y que esta vez se quede".

El motivo de crear alianzas entre la agencia espacial y el sector privado para volver a la Luna, es el agua.

Los polos lunares guardan millones de toneladas de hielo en sus cráteres.

Con este agua, oxígeno e hidrógeno líquido se podrá crear el carburante para las naves que en un futuro se usarán para ir a Marte.

El suelo lunar también es rico en helio 3, un elemento no muy frecuente en la Tierra, que en un futuro podría convertirse en el carburante de las centrales nucleares de fusión controlada.

El éxito del concurso de la Google Lunar XPrize Foundation, que acaba de anunciar a sus cinco finalistas, entre ellos la sociedad estadounidense Moon Express, también confirma el creciente entusiasmo por la Luna.

El concurso premiará con 20 millones de dólares al participante que logre aterrizar sobre la Luna un robot.