Fecha: 29/08/2017
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Rifó su camioneta para operar a su pareja y el ganador, al conocer la historia, no la aceptó

La historia circuló en radios, canales de televisión y otros medios de todo el país. Además del reconocimiento en las redes sociales: "un ejemplo", "buena gente", "gracias por tu gesto", se lee en Facebook. "No lo esperaba. Todo esto se lo debo a Carlos por la honestidad que tuvo, por el corazón inmenso que tiene. No tengo palabras de agradecimiento", contó a Clarín el creador de la rifa, José Luis “Kuisky” Arregui, que vive en la localidad cordobesa de Marcos Juárez.

"No lo conocía, lo ví solamente el martes que fui a entregar la camioneta. Y me la dejó. Fue el único día y después del sorteo no lo vi más. Voy a tratar de contactarlo", agregó José Luis. Y enfatizó: "Él unió a nuestra familia y ya pasó a formar parte de nuestras vidas".

Arregui se dedica a la construcción, pero desde hace cinco meses está desempleado. "Cuando no tengo trabajo de albañil, voy a buscar leña y la vendo, o hago fletes. De todo hago. Trato de buscar algo para sobrevivir", señaló. Su pareja tiene cáncer de estómago, está internada en una clínica de Villa María, y tenían que hacerle un tratamiento que no podían pagar. Desesperado, el hombre decidió sortear la camioneta que usaba para trabajar.

Carlos Boasso vive en la localidad de Leones . Es un distribuidor que viaja todas las semanas a Marcos Juárez para levantar pedidos. Vio un cartel pegado en la pared de un almacén donde se informaba sobre el sorteo. Fue el primero que compró una rifa. Eligió el 19 --su número favorito-- y pagó por él los 300 pesos que costaba. Tiempo después, le llegó un mensaje que lo mencionaba como ganador de la rifa.


El martes, Arregui se fue desde la clínica de Villa María hasta Leones --unos 140 kilómetros de distancia-- para entregar "la chata", como le dice al vehículo. Pero Boasso no quiso recibirla. Se abrazaron y se pusieron a llorar. En ese emotivo momento, la hija de Arregui filmó un video que se viralizó en las redes sociales. "Como a mí no me hace falta en este momento, que la use él", se escucha decir a Boasso en ese registro.

"Yo compré el número y lo guardé en la oficina de mi depósito. El sábado me manda Bety, mi clienta, un mensaje diciendo que gané la camioneta. Lo tomé por sorpresa, nada más. No fue una alegría grande porque yo sabía por lo que estaba pasando esta gente", contó Boasso al medio local Tele Red. "El martes por la tarde, cuando voy al negocio, Kuisky vino y me agradeció por la colaboración. Y yo le digo: 'Bueno, pero yo no me voy a llevar la camioneta. Te la dejo porque vos la necesitás para trabajar, para mantenerte, para mantener a tu familia, para lo que necesites. Así que yo la camioneta no la necesito. Ahí me abrazó, se largó a llorar, nos largamos a llorar todos: hasta Bety, los clientes de Bety, nosotros dos, todos".

"Es shockeante, todos estamos muy contentos. Lo de Carlos nos dejó sin palabras. Fue muy fuerte todo, ya que no pensábamos esa respuesta de su parte", contó a este diario Santiago Suárez, hijastro de José Luis. "Anoche nos dieron el parte médico y la biopsia dio que mi mamá está muy bien", compartió aliviado.

Además de Carlos, muchas personas se sumaron a la causa y compraron unas 300 rifas. "No pensábamos que íbamos a vender tanta cantidad. Los conocidos y amigos me dieron una mano grande", asume José Luis, quien también recibió propuestas de organizar un baile o cena a beneficio. Porque en las situaciones extremas es donde se generan los lazos más fuertes. Tanto, que hasta dos desconocidos pueden cambiar sus vidas para siempre.